Los riesgos de internet y las redes sociales para los niños

Por Gladys G. de Bothe

Psicóloga Clínica

Hasta hace solo algunos años, cuando los padres no estábamos al lado de nuestros hijos, nos preguntábamos si los muchachos estarían en el vecindario o en la casa de algún amigo; actualmente con el uso permanente de internet nos tendríamos que preguntar si están en  Estambul o Nueva York… porque están a solo un click de distancia de esos lugares. Con Internet el tiempo y la distancia desaparecieron y lo que no está en google, no existe. Esa es la realidad que tenemos que enfrentar en esta época histórica. Internet es una herramienta maravillosa para comunicarse y acceder a todo tipo de información de manera ágil. Además de tener un alcance casi universal, la web se reinventa todos los días, sin embargo, también es un elemento de doble filo pues expone a los niños a diversos peligros que cambian constantemente.

Son muchos los riesgos que corren los niños navegando en Internet si no siguen los consejos de una navegación segura y no han recibido una correcta información acerca de los peligros y trampas que les acechan.

 

Los niños no ven el peligro y somos los padres los llamados a poner los límites para protegerlos y velar por su integridad, para que crezcan sanos y felices. En ocasiones tendremos que protegerlos hasta de ellos mismos, por ese motivo es muy importante especialmente con los más pequeños tener acceso a los contenidos de los chats e-mails y redes sociales de los hijos.

¿Cuáles son los riesgos para los niños en Internet y en las redes sociales? 
Con las nuevas formas de comunicarse han surgido nuevos riesgos o formas de acoso con un impacto fatal como el grooming, una práctica a través de la cual un adulto se gana la confianza de un menor con un propósito sexual. El sextingo intercambio de fotografías o vídeos con contenido erótico entre los propios muchachos, con las que luego llegan a extorsionarse causando daños psicológicos importantes. Por otra parte, existe el conocido como ciberbullying, o acoso entre menores que en Internet por su carácter global, supone un alcance que puede llegar a generar daños no sólo al menor sino a su familia y amigos.

A la hora de educar a nuestros hijos para que hagan un uso sano, seguro y constructivo de las TIC (Tecnologías de la información y las comunicaciones) es importante enseñarles que su responsabilidad legal si no hacen un manejo adecuado es igual de real en lo virtual:

  1. Recuérdeles a los hijos que sus acciones en internet tienen consecuencias.
  2. Los hijos deben publicar sólo aquello que no les moleste que sea visto por otras personas.
  3. Recuérdeles a sus hijos que la información que publican en línea no se puede eliminar.
  4. Dígales a sus hijos que no finjan ser otra persona.
  5. Dígales a los niños que limiten el tipo de información que comparten. Ayude a sus hijos a comprender cuáles datos personales deben permanecer privados.
  6. Aliente los buenos modales en internet. La buena educación es importante.
  7. Limite el acceso a los perfiles de sus hijos. Use las funciones de privacidad.
  8. Revise la lista de amigos de su hijo.
  9. Entérese de lo que están haciendo sus hijos en Internet.
  10. Pregúnteles a sus hijos con quién se comunican en internet.
  11. Anime a sus hijos a confiar en sus instintos cuando tengan alguna sospecha.

Papás ¡hay que poner límites! Debido a que para los padres es difícil controlar todas las cosas que los hijos ven, escuchan y juegan, es fácil caer en la tentación de rendirnos y no hacer nada al respecto. Si bien es cierto que no podemos controlarlo todo, si podemos regular estrictamente, con autoridad y firmeza, el uso de las TIC y canalizar los esfuerzos económicos hacia la adquisición de cosas no electrónicas que también los diviertan pero que ofrezcan más ventajas. Es muy fácil caer en la tentación de permitirles a los niños que vivan pegados a un aparato electrónico porque esto nos proporciona esos minutos de silencio y sosiego que tanto deseamos, pero en cada uno de esos momentos podremos estar perdiendo lo más valioso que tenemos… NUESTROS HIJOS.